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miércoles, 21 de diciembre de 2011

¡Ya llegó la Navidad!


Felicitación Navideña 2011/12
Durante cuatro semanas hemos estado preparando nuestro interior para dar la bienvenida al niño que nació en Belén hace dos mil años. Un niño humilde, con unos padres que poco podrían ofrecerle. Teniendo para su entrada a este mundo, no una corte celestial esperándole, sino un portal que lo compartiría con una mula y un buey. Un pesebre como cuna, un poco de paja y unos paños como sabanas para protegerlo del frío. Fuera de su hogar, sin ningún conocido, ningún amigo de José, ninguna vecina de María para echarle una mano con el recién nacido.

Salvando los años, hoy en nuestras ciudades siguen naciendo nuevas personas en la calle. Muchas veces con tan solo sus padres o en otras ocasiones con tan solo su madre. Una madre que quizás quiere tenerlo entre sus brazos y protegerlo o tan solo esperar a que pase ese parto, para poderlo abandonar en algún portal o como muchas veces en el contenedor de basura. Esos son los que desde el nacimiento están luchando por su vida. Quizás, algún cristiano le prestara ayuda. Otros muchos pasan hambre y sed, tienen frío, tienen necesidad de cariño, están rodeados de personas pero se sienten solos, quizás un familiar murió hace poco y les quito la alegría. Un niño crece en un centro de menores, un enfermo pasa estas fechas navideñas en un hospital, en su habitación compartida con otro enfermo. Una familia sin trabajo, sin ilusión, sin nada donde poner su esperanza. Abuelos que no ven a sus nietos, porque sus nietos no quieren verlos, pero en estas fechas se consuelan observando a los reyes pasar por las rejas de su geriátrico imaginando a su niño de la mano. Quizás sea una persona que por  culpa del alzhéimer a perdido su memoria y no sabe ni quien es. Un padre que con el dinero de la leche de su hijo se compra droga para calmar el mono o lo pierde en una maquina tragaperras. Un infiel, que mientras sus hijos y esposa o esposo le esperan, esta mientras dándole su amor y su tiempo, viviendo una mentira con su amante. Un corazón que sufre más en el interior que por el dolor de la bofetada en su mejilla por la mano de su marido al que ama.
Cuantas miserias aun siendo navidad, ¿esta es la cuna que le prepara la humanidad a su salvador?

Una persona creyente, seguidora del mensaje de amor de Dios, se pondrá manos a la obra para hacer este mundo un poco mejor. Todas las situaciones del párrafo anterior se pueden mejorar, pero solo con la entrega que produce el amor podremos hacerlo. Dejemos que esta Navidad nazca el niño Jesús en nuestros corazones. Poniendo paz donde hay guerra, sonrisas donde hay tristeza, abandono por acogida, ayudando a esas familias que pasan un mal momento, dando ese litro de leche al niño que lo perdió por la necesidad de un vicio que tiene preso a alguno de sus padres. Esa manta al que vive en la calle con frío, o buscándole un refugio para pasar la noche. Visitar al enfermo que se siente solo. Hacer que nuestros mayores no se encuentren desplazados como si fuesen un utensilio, que ya no sirve o escuchando a aquellos que tan solo buscan desahogarse porque ya no pueden mas. El cristiano que hace eso por uno de sus hermanos, los esta haciendo con Cristo (como Él dijo). A esto hemos sido llamados, a ser testigos de la luz y llevarla al mundo entero, siendo una vela encendida en la estancia oscura. Buscando la santidad como una respuesta libre, a la gracia que nunca ahoga la libertad.

Son fechas de estar en familia, de adornar las casas, de poner el Belén, las luces en las calles (este año un poco menos por la crisis), que también sea el momento de nuestra conversión al amor a los que nos rodean sin buscar nada a cambio. Una entrega desinteresada tan solo por el enriquecimiento del reino de los cielos. Tenemos como ejemplo al mismo Jesús, que nació humilde en un portal y murió en una Cruz humillado, aun siendo Dios, sin grandezas, entregando su vida por los demás. Adornemos nuestro corazón con dulzura, cariño y humildad. No te preocupes por si serás capaz, a cada uno Dios nos da los dones que necesitamos para la misión que nos ha designado, pero sobre todo NO TENGAS MIEDO.