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miércoles, 23 de marzo de 2016

Martes Santo

UN MARTES SANTO TRUNCADO

Tras una jornada incierta, a lo que a la climatología se refiere, en la noche del Martes Santo ponía su Cruz de Guía en el dintel de la Iglesia de San Agustín, la Hermandad de la Vera Cruz de nuestra Villa Ducal.


En el primero de los pasos, con exorno floral de iris morados y rosas rojas, Nuestro Padre Jesús Cautivo, conocido popularmente como el Cristo de la Caña, recientemente restaurado, talla atribuida al escultor malagueño Fernando Ortíz, gubiada hace ya dos siglos y medio. Cada Martes Santo, son más los nazarenos que acompañan a esta sagrada imagen.


En el segundo de los pasos de la corporación, se alzaba sobre un monte silvestre, con nuevo monte rocoso y una calavera, el crucificado que da nombre a la Cofradía, talla anónima en madera de ácana de finales del siglo XVI, considerada la más antigua de Osuna y a la espera de una necesaria restauración. 



Desgraciadamente, la inoportuna lluvia nos impidió disfrutar en la calle del tercer y último paso. Exornado con casi 300 orquídeas, el palio de la Virgen de la Esperanza, acompañada de San Juan Evangelista, tallados ambos por Vicente Tena en 1901 y que completaba la última fase del dorado y policromado del paso.


Los dos primeros pasos, que se encontraban a la altura de la Calle San Agustín,  se vieron obligados por la lluvia a retroceder y a regresar al templo. Osuna se quedaba igualmente, con ganas de saborear el acompañamiento musical a cargo de la Agrupación Nuestro Padre Jesús de la Redención de Córdoba, la Banda de Música Villa de Osuna y la Banda de Música Bienmesuena del Saucejo.


Como cada Martes Santo en Osuna, emocionante la salida de la Cofradía desde San Agustín, donde cantaron saetas los ganadores del Certamen Carmen Torres, que este año ha cumplido su XXX Edición y que está organizado por la Hermandad de la Vera Cruz, gozando de la participación de los mejores saeteros de Andalucía.


La Hermandad, que no pudo llegar a carrera oficial, presentaba numerosos estrenos, como la saya bordada en terciopelo verde para Nuestra Señora de la Esperanza o la restauración del nimbo de plata (siglo XVIII) de San Juan Evangelista, el discípulo amado. Todos se pudieron admirar en el interior del templo, al que acudieron numerosas personas para arropar a la hermandad y donde una vez más se pudieron escuchar saetas a cargo de los finalistas del Carmen Torres.



Juan Vadillo Vadillo.