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jueves, 24 de marzo de 2016

Miércoles Santo

LA MISERICORDIA DE DIOS EN OSUNA

"La misericordia entra en el mundo con la mirada de Cristo” con estas palabras pronunciadas por D. Ramón Valdivia, en su meditación ante el Santísimo Cristo de la Misericordia en el inicio de esta cuaresma, comienzo este artículo para resumir la crónica de lo que ha sido la estación de penitencia de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia, nuestra Señora de la Piedad y San Juan Evangelista en la madrugada del pasado Jueves Santo.

Acertadas palabras de nuestro paisano, para describir el momento en el que se abrieron las puertas del templo mayor de nuestra ciudad y bajo una nube de incienso, con destellos divinos de plata y oro, apareció la imponente talla del crucificado de Juan de Mesa, bajo un monte de claveles rojos, que no podían ser mejor alfombra para el Divino Redentor. En una noche, en la que Dios nos convocaba a todos, desafiando al tiempo, al frío, al viento, al agua… desafiando a las injusticias, al odio, al desamor…

En esa entrega de amor, que cada año nos regala el “Silencio”, y que solemos experimentar en lo más profundo y en la intimidad más oculta de nuestros corazones, el hijo de Dios se hizo más hombre que nunca, para hablarnos en una Semana Santa nueva, de hombre a hombre, al creyente y al no creyente, en rincones, calles, plazas…

Bajo la luna llena, en silencio, cortando otra página del libro del celestial sufrimiento, de la inmortal penitencia y del inmenso amor. En un silencio denso, adornado de suspiros y alguna saeta, largas filas de nazarenos, en actitud respetuosa y penitencial, nos enseñaban cómo debe ser el recogimiento que se debe tener a Dios.

Y por cada esquina, por cada balcón, por cada puerta por donde pasó la cofradía, el Cristo de la Misericordia fue dejando testimonio de la soberana ofrenda de amor a todos los hombres. Y lo hizo en silencio, muriendo con el hombre que sufre y con cada uno de nosotros.

Así se cumplía lo que estaba escrito, también en la Villa Ducal, en este año que celebramos el Jubileo del Año Santo de la Misericordia, donde esta hermandad, ha querido dar un significado más especial, con la celebración extraordinaria de la función principal de los cultos en la Insigne Iglesia Colegial y presidida por Fray Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo Emérito de Sevilla.

De este modo, siempre con la humildad que le caracteriza, sentaba cátedra una vez más la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia, en una estación de penitencia donde supo plantar su Cruz de Guía a la altura de nuestros corazones.

Manuel Villar González