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sábado, 11 de marzo de 2017

Penitencia

LA VERA-CRUZ RECUPERA LA DEVOTA TRADICIÓN DEL ECCE HOMO FRANCISCANO, “TRES LLAVES PARA LAS DEL CIELO”

Todo el bagaje devocional de este rico patrimonio simbólico gestado en torno a la donación del Santo Ecce Homo es una herencia inmaterial, de profunda significación, que en los últimos años la Vera-Cruz está rescatando del olvido. Con tal sentido una primera iniciativa se llevó a efecto hace una década cuando se recuperaron las “Preces” al Santo Cristo del Portal, antigua rogativa dirigida al Señor cuando se encontraba en el templo franciscano que retomó la Hermandad en el oficio que celebra cada enero. Un paso más se produjo a finales de 2015. Recordemos que cuando el Ecce Homo fue incorporado como titular en 1984 se puso bajo la advocación de Nuestro Padre Jesús Cautivo, ya que por entonces se desconocía su primitivo título. Una vez que se pudo conocer gracias al hallazgo del documento notarial por el que se protocolizó la donación, la Hermandad decidió recuperarla. De manera que al recobrarse tan hermosa y evocadora denominación se restableció el mandato del presbítero que la donó, con lo que aquella ha pasado a formar parte del acervo popular, junto a la del “Cristo de la Caña”, como también se le conoce. Fue con motivo de la presentación de la imagen tras su restauración cuando fue reubicada en el emplazamiento donde originariamente se dispuso cuando se trajo de San Francisco, la antigua capilla de San Nicolás de Tolentino. Precisamente, cuando entonces fue instalado en aquella ubicación, para que se pudiera contemplar su espalda se abrió un vano en la pared de la hornacina colindante con la capilla contigua. Precisamente en estos días se trabaja en el proyecto de cerramiento de la hornacina por la parte trasera con una puerta acristalada con cerramiento de tres llaves.

Y ahora que se van a cumplir 33 años de su incorporación como titular a la Hermandad de la Vera-Cruz, en este marco emotivo y simbólico toma sentido el deseo de robustecer esta repristinación que en el seno de la corporación crucera se viene promoviendo desde hace años. Para ello, al igual que años atrás se creó la figura de “LOS HACHEROS DEL SEÑOR DE LA VERA-CRUZ”, ahora se ha instituido “LA CLAVERÍA DEL SEÑOR DEL PORTAL”. La Clavería en época medieval estaba constituida como un cargo de prestigio que recaía en caballeros de algunas órdenes militares que tenían a su cargo la custodia y defensa de los castillos. En el caso de algunas hermandades el término...
se vinculaba incluso al de la propia Junta de Gobierno. Además, solía aludir a las personas que tenían en su poder las llaves que custodiaban todo su patrimonio. El concepto tiene su origen etimológico en la palabra latina clavis, que por corrupción del vocablo pasó al castellano como “clave”, que conceptualmente tiene el significado de llave o camino de acceso. De manera que al ser tres las llaves (claves) con las que, de manera conjunta, se podía abrir el portal que albergaba al Santo Cristo en el cenobio minorita, nos encontramos pues con un cargo relevante que recaerá sobre otras tantas personas (claveros), que actuaran como una suerte de custodios de la imagen en la potenciación del culto y su devoción.
En cuanto a la expresión externa, en caso de participar en la estación de penitencia del Martes Santo, compondrán la presidencia del paso del Cautivo. Cada uno de los tres claveros portará los siguientes distintivos de su cargo:

- Cordón dorado, con una borla en la parte trasera, del que pende sobre el pecho una llave plateada, en recuerdo de aquellas tres llaves que consignara el presbítero.

- Para reforzar la condición seráfica de la Hermandad los claveros llevarán ceñido a la cintura, junto al fajín de esparto, el cordón de los cinco nudos, que simbolizan las llagas de Cristo en la Cruz y los estigmas de San Francisco de Asís. Como referencia al guardián del convento franciscano que custodiaba la imagen del Ecce Homo uno de ellos ostentará un escudo bordado con las cinco llagas franciscanas.

- Como miembro de la presidencia portarán una vara realizada ex profeso para el cargo, para las que se ha tomado de inspiración un modelo que se reitera en localidades como Archidona, compuesto por un pequeño edículo en forma circular con ráfagas, en cuyo interior se dispone la representación pictórica de alguna imagen o emblema. En Osuna varias insignias siguen más o menos de cerca este patrón, lo que podría indicar que en otro tiempo fueron frecuentes en la villa ducal. Una de ellas es la vara del hermano mayor de la Quinta Angustia, en cuyo interior se cobija la imagen de una Piedad. Otras dos, que no se utilizan, pertenecen a la Humildad y Paciencia, y muestran a la Virgen y al primer titular cristífero de la corporación carmelita.

Los ostensorios de las nuevas varas se decoran con una ráfaga de rayos rectos y flamígeros que se alternan, siguiendo el modelo de las potencias del siglo XVIII del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz. En su interior se representa lo siguiente:

- En una de ellas aparece un blasón partido en dos con el emblema franciscano de las cinco llagas en uno de los cuarteles y en el otro el primitivo escudo de la Vera-Cruz. Este se compone por una cruz arbórea de tonalidad verdosa, sobre un monte silvestre donde se disponen tres clavos, flanqueada por las letras “V” y “A”, entrelazadas, a la izquierda, y la “C” y la “Z” a la derecha. El círculo exterior se encuentra decorado con elementos florales y la expresión “DEVS MEVS ET OMNIA”, jaculatoria que San Francisco de Asís solía repetir durante largo tiempo, que viene a significar “mi Dios y mi todo”.

- La vara principal alberga una imagen pictórica del Señor del Portal recreando su ubicación en el retablo mayor de San Francisco. La pintura está realizada como los antiguos “vero icono”, “verdadera efigie” o “verdadero retrato”. Aquellas representaciones que a través de grabados y pinturas difundían de manera más o menos fidedigna la forma en que las imágenes devotas y milagrosas se exponían a la común veneración en sus retablos u hornacinas.

- La tercera incorpora la advocación original del Señor junto a una representación de las tres llaves y el lema de la Clavería, que es el siguiente: “TRES LLAVES PARA LAS DEL CIELO”. Con ello se identifican las llaves que daban acceso al Ecce Homo con las que dan paso a la Gloria y a la presencia de Dios.

Las normas para el regimiento de la Clavería establecen que la elección de cada uno de los tres cargos de claveros corresponde únicamente a la Junta de Gobierno. La distinción podrá recaer sobre cualquier persona, hombre o mujer, con independencia de que pertenezca o no a la Hermandad. Para su concesión se valorarán los méritos y la devoción que la persona propuesta haya mostrado y profese hacía el Santo Ecce Homo. El acto de nombramiento y la entrega simbólica de las insignias se llevará a cabo durante la celebración de la Función Principal de instituto de la Hermandad en el día de hoy.

Pedro Jaime Moreno Soto